Mayo 2002

 

 

Aspectos generales en el manejo quirúrgico de las heridas por astas de toro en el Valle de México 1997 - 2000. Reporte de 42 casos

SUMMARY. This is a series of 31 patients who un­derwent 42 wounds produced by bull-horn. All patients were professional bull-rigthers and were treated from Fe­bruary 1997 through September 2000. Surgical treat­ment was applied between 3 and 8 hours after wound, by wide debridement, in particular by searching several di­rections of damaged tissue as well as ample lavage and re­moving of foreign bodies from wound. Primary closure was performed in all cases since patients were operated on while in period of non-establishment of clinical infection, as well as by the criteria of local debridement quality and as a result of routine employment of prophylactic antibio­tics such as intravenous ceftriaxone for the first 5 to 6 days and cyprofloxacine PO for 8 more days. No case of in­fection was recorded in the present series. Complications were 5 cases of wound dehiscence as a result of ample de­bridement, one case of skin nechrosis and 2 hematoma. All complications were solved by second operations.  

 

Palabras clave: herida, asta, toro, infección, desbridamiento, antibióticos.            

Key words: wound, horn, bull, infection, debridement, antibiotics.

 

Cor. M.C. Ret Rafael Vázquez-Bayod,* Dr. Eduardo Villanueva Sáenz,** Dr. Emmanuel Gómez García***  

 

1º    Director Médico. Asociación Mexicana de Matadores Toros y de la Plaza México, Presidente del Colegio Nal. de Médicos Militares, Director Médico de OrtoAlfa, Clínica de Especialidades Ortopédicas y Traumatológicas. Ex jefe del Serv. de Ortopedia del Hosp. Central Militar.

 

2º    Subdirector Médico de la Asociación Mexicana de Matadores de Toros y de la Plaza México.

 

3º    Ortopedista de la Asociación Mexicana de Toros y de la Plaza México, Subdirector de OrtoAlfa, Clínica de Especialidades Ortopédicas y Traumatológicas.

 

    Dirección para correspondencia:

     Dr. Rafael Vázquez B., Dr. Emmanuel Gómez G. Hesíodo 539, Col. Chapultepec Morales 11570, México, D.F. Tel: 52 50 44 20 - 55 3129 28.

 

    RESUMEN. Se presenta la experiencia de 31 casos de pacientes que sufrieron en total 42 lesiones por asta de toro, atendidos en nuestra clínica de febrero de 1997 a septiembre de 2000, todos ellos reconocidos oficialmente como toreros. El tratamiento quirúrgico de las heridas se apegó a los criterios para las lesiones con alta contamina­ción. La planeación de nuestro quirúrgico permitió operar a todos los casos en un periodo de tres a ocho horas des­pués de la herida. Se destaca la importancia de la explora­ción quirúrgica de todas las trayectorias de la herida en búsqueda de cuerpos extraños y para efectuar un desbrida­miento minucioso. Todos los casos se trataron con cierre primario en virtud de encontrarse dentro del tiempo útil, de la calidad de cirugía y del uso sistemático de antibióti­cos profilácticos, con ceftriaxona parenteral por los pri­meros cinco a seis días y después ciprofloxacina oral por ocho días más. No hubo ningún caso de infección. Como complicaciones hubo cinco dehiscencias, una necrosis de un segmento de la piel y dos hematomas. Todas se resol­vieron con procedimientos quirúrgicos complementarios.

    En el ámbito taurino las heridas por asta de toro son le­siones comunes consideradas graves por la conjunción de los dos aspectos que se involucran: el trauma y los proce­sos infecciosos. Éstas son altamente contaminadas debido a la cantidad y variedad de microflora existente tanto en el asta del toro en la región anatómica afectada y en el medio donde se produce la cornada (Figura l), a lo que agrega­mos la lesión severa de la piel y de los tejidos blandos, con abundante tejido necrótico (Figuras 2A y 2B). El manejo inicial rápido y adecuado es fundamental para disminuir la morbimortalidad, el cual debe abarcar la estabilización del paciente bajo los conceptos del manejo inicial del paciente taurino traumatizado (MIP'IT) y el traslado a un centro hos­pitalario de tercer nivel para llevar a cabo la cirugía en las mejores condiciones del paciente, con los medios necesa­rios y cirujanos adecuados.

La cirugía temprana, la antibioticoterapia, la monitoriza­ción pre y postoperatoria leucocitaria, la curva de tempera­tura y por supuesto la evolución clínica, son factores deter­minant¿s en el pronóstico de estas lesiones.'

Presentamos el reporte de nuestra experiencia y aporta­ciones para el manejo quirúrgico de 42 cornadas atendidas entre febrero de 1997 y septiembre de 2000, las cuales afectaron piel, tejido celular subcutáneo, fascias y músculos, con 81.1% de excelentes resultados y 18.9% de buenos re­sultados, en la que en ningún caso se presentó infección.