Septiembre 2002

Enrique Muñoz Falcón

Enrique Lebrija

El torero arrastra otra de las lesiones más típicas de los toreros.

Y es ni más ni menos que:  no parar de torear.

Los toreros, en parte por el "veneno" que llevan dentro y a veces por  otras necesidades (como reunir un determinado número de boletines anuales)  no dejan de torear cuando se lo aconsejamos o incluso se lo exigimos por su salud.

Se resisten a dejar pasar la oportunidad de triunfar en sus respectivas parcelas de gloria, o vaya Ud a saber.

El caso es que siguen toreando, lastimados, cogidos, operados.... sobre todo en Agosto.

El caso de nuestro amigo "Lebrija" es algo así.

Lleva arrastrando una lesión postraumática en la pierna, que no terminará de curar hasta que termine la temporada.

 

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